Sobre las uniones entre homosexuales

Ya he escrito sobre este tema hace un tiempo, pero como veo que aparece en el tapete una y otra vez en muy diversos lares, vuelvo sobre el asunto. Lo primero que me parece debe subrayarse es que, desde la perspectiva liberal, todas las manifestaciones humanas que no lesionen derechos de terceros deben ser respetadas (no en el sentido de necesariamente compartirlas, sino que nada autoriza a bloquearlas). Esto incluye las situaciones más extremas como que un fulano declara que se ha puesto de novio con una cabra, las uniones sexuales en grupos y cualquier otra decisión que no atropelle derechos de otros.

Desde luego que las uniones de homosexuales certificadas por notario o las que resultan de hecho deben se respetadas en el sentido explicado, sería un acto de violencia agresiva inaceptable el pretender interrumpir esa vinculación o, como queda dicho, cualquier otra que no se inmiscuya ni entrometa con la vida de los demás. Aludimos al notario o al escribano porque, en una sociedad abierta, el aparato estatal no se ocupa de esos menesteres ni tampoco celebra casamientos ni se pronuncia sobre divorcios, esto es consecuencia de la invasión del Leviatán en todos los resquicios de la vida ciudadana.

Lo que no se entiende es por qué en algunas ocasiones se pretende asimilar la antes referida unión entre homosexuales con la institución matrimonial. Da la impresión que en esos casos hubiera un deseo morboso de quebrar y desnaturalizar una figura que tiene una larguísima tradición y un significado muy distinto y que se lleva a cabo entre hombre y mujer. Sin duda que los diccionarios son libros de historia y que las palabras mutan de significado con el tiempo, pero anticiparse y llamarle al gato perro y viceversa confunde y mezcla conceptos. Si se desea recurrir a un neologismo e inventar una palabra que sustituya a la unión civil, bienvenido sea, pero no se justifica el desdibujar una expresión que, como consignamos, obedece a otra concepción completamente diferente y se vincula al establecimiento de la familia que constituye un pilar fundamental para la educación y la formación de almas.

Por otra parte, la palabra matrimonio etimológicamente proviene de mater, es decir, de parir, cosa que obviamente no resulta posible en el caso de la unión entre homosexuales. En este sentido, se ha dicho que la palabra patrimonio proviene de pater de la época machista en la que solo el hombre podía contar y disponer de patrimonio y, sin embargo, hoy se sigue utilizando la expresión ya sea mujer u hombre el titular. Pero hay una diferencia central entre ambos casos: en este último se percibió la estupidez mayúscula y el sinsentido de circunscribir el patrimonio al sexo masculino, sin embargo, en el primer caso, no es cuestión de opinión ni de evolución histórica para que dos personas del mismo sexo puedan generar un parto.

Alberto Benegas Lynch

Artículo completo: http://www.alertadigital.com/2011/12/19/sobre-las-uniones-entre-homosexuales/

~ por Negro pensamiento en 20 diciembre, 2011.

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